La entrevista de trabajo
o entrevista de selección tiene como finalidad la obtención de información
sobre los distintos candidatos a un mismo puesto de trabajo. El/la o
seleccionador/a recogerá aquellos datos que puedan ser de mayor relevancia.
Si has superado las
pruebas psicotécnicas y profesionales, o te han llamado simplemente para
tratar directamente tu candidatura de trabajo, es posible que tengas que
pasar una o varias entrevistas.
Llegados a este punto no
olvides que estás en un «cara a cara» con tu seleccionador/a, que
puede ser –o no– una persona experta en entrevistas. En cualquier caso, va a
intentar obtener la información que precise para luego decidir a qué persona
contratan. La actitud que se tomará es siempre la de pensar que se trata de un
experto/a y actuar en consecuencia. Debes tener presente que los consejos
que siguen son orientativos porque no tienes que olvidar que cada
entrevista y cada entrevistador/a es diferente.
Si la carta de
presentación ha servido para presentarte, y el currículum para definirte, ahora la
entrevista será el instrumento que permita conocerte.
Por eso, antes de ésta,
debes obtener información sobre la entidad que va a seleccionarte, ser
puntual en la llegada e incluso llegar algo antes. También es conveniente que os
concienciéis de que tenéis que enfrentar la entrevista como una charla en la que
existe un objetivo daros a conocer.
Durante la entrevista se
tendrá en cuenta aspectos como:
- Recibimiento saludar con
cortesía y naturalidad, estrechar la mano con decisión, ni muy fuerte
ni muy blando. Hay que procurar ser amables, sonreír y comportarse tal
y como somos.
- Aspecto personal: es básico
ir debidamente aseada, vestida en consecuencia, de igual
manera que te vestirías si fueses a trabajar en esa empresa..., o como
depende del tipo de trabajo.
- Ser natural: contestarle al
entrevistador/a yendo al grano sin excesiva verborrea pero haciendo
hincapié en los detalles más interesantes.
- Preguntar: una vez que ya
estamos en la entrevista y contestamos con claridad es el momento de
saber algo más, procurad centraros en aspectos importantes,
demostrad que son preguntas para conocer la empresa en serio, se
puede preguntar por ejemplo, por el calendario previsto.
Lo que si es «universal»
en cuanto a las entrevistas son los que denominaremos aspectos a
evitar. Entre los muchos posibles citamos aquí algunos como:
- Llegar tarde y/o aparecer
sudorosa por las carreras de última hora.
- Ser irónica.
- Llevar una vestimenta
recargada o fuera de lugar.
- El exceso de joyas o
adornos.
- Los perfumes fuertes.
- Hablar sin parar.
- Descalificar a anteriores
jefes.
- Jugar con botones, el
bolígrafo o demás objetos.
- Contestar con monosílabos.
- Fumar.
- Venderse exageradamente.
- Acudir acompañado a la
entrevista.
- Evitar expresiones tipo:
«no lo sé», «creo que no»...
De todas maneras,
recuerda que una entrevista no es un interrogatorio y que puedes participar. De
hecho, se está haciendo continuamente. A veces de modo consciente y otras
inconscientemente pero tanto el aspecto físico, la presencia y el
comportamiento verbal (que dices y como lo dices) como el comportamiento no verbal
(o como actúas e que haces) son fuentes de información
del entrevistador/a.
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